Por qué “socializar más” no siempre ayuda a un perro reactivo
Más exposición no es igual a más aprendizaje.
“Tiene que acostumbrarse” es uno de los consejos más repetidos… y uno de los que más problemas genera cuando hablamos de reactividad.
Qué entendemos mal por socializar
Socializar no es exponerse sin control a perros, personas o estímulos. Eso suele ser inundación, no aprendizaje.
Qué pasa cuando forzamos la socialización
Más estrés acumulado
El perro no tiene margen para procesar.
Reacciones más intensas
Cada exposición suma tensión, no calma.
Aprendizaje negativo
El estímulo se asocia a malestar.
Pérdida de confianza
El perro deja de sentirse protegido.
Por qué parece que “funciona” a veces
- El perro se bloquea o se apaga
- Hay menos reacción visible
- Se confunde contención con calma
Qué enfoque sí ayuda
- Exposición gradual y con margen
- Distancia suficiente para regular
- Ritmo adaptado al perro
- Salidas planificadas, no improvisadas
Una pregunta importante
Antes de acercarte, pregúntate: ¿mi perro está pudiendo elegir?
La clave final
No todos los perros necesitan “más perros”. Muchos necesitan mejor contexto.
Si dudas cada vez que te dicen “déjale acercarse”
En PerroViajero® trabajamos la socialización desde la regulación, no desde la presión.
Menos forzar. Más comprender.
