Mi perro solo se porta mal con la correa: por qué pasa
En casa o suelto está bien… pero en cuanto aparece la correa, todo cambia.
Esta es una de las frases más repetidas: “mi perro sin correa es otro”. No es una contradicción. Es una pista muy clara de dónde está el problema.
La correa cambia el contexto emocional
La correa no es neutra. Limita movimiento, distancia y elección. Para muchos perros, eso se traduce en más tensión y menos control.
Las causas más habituales
1) No puede huir ni acercarse
La correa bloquea ambas opciones. El cuerpo busca una tercera vía: reaccionar.
2) Tensión transmitida
Cada microtirón, cada rigidez del brazo, viaja directo al perro.
3) Aprendizaje previo
Si antes hubo conflictos con correa, el cerebro anticipa peligro.
4) Falta de habilidades con correa
Muchos perros nunca aprendieron a moverse con calma atados.
Por qué suelto “no pasa nada”
- Tiene opción de alejarse
- Puede regular distancias
- Se siente más competente
- No hay tensión constante
Errores comunes al interpretar esto
- “Me está desafiando”
- “Conmigo se porta peor”
- “Es dominante”
Qué empieza a ayudar
- Correas con más longitud y mejor agarre
- Reducir tirantez constante
- Anticipar estímulos antes de tensarse
- Crear experiencias buenas con correa
Una idea clave
Si tu perro solo reacciona con correa, el problema no es el perro. Es la gestión del paseo.
Si la correa se ha convertido en el enemigo
En PerroViajero® trabajamos para que la correa vuelva a ser una herramienta de seguridad, no de conflicto.
Menos tensión. Más conexión.
