Cómo hacer paseos más tranquilos con un perro reactivo
No necesitas paseos perfectos. Necesitas paseos gestionables.
Si salir a la calle se ha convertido en una fuente de estrés para ambos, aquí tienes un enfoque claro y aplicable para empezar a recuperar la calma.
Cambia el objetivo del paseo
El primer error es salir con la meta de “portarse bien”. Un perro reactivo necesita primero sentirse seguro.
Antes de salir: prepara el terreno
- Sal de casa con tiempo, sin prisas
- Respira y relaja el cuerpo antes de enganchar la correa
- Evita empezar el paseo ya activado
Durante el paseo: menos es más
Distancia primero
Aléjate de estímulos antes de que tu perro cruce el umbral.
Ritmo bajo
Caminar despacio ayuda a regular el sistema nervioso.
Olfato libre
Oler es una de las mejores herramientas de calma.
Correa con sentido
Menos tirantez, mejor agarre, más comunicación.
Cuando aparece el detonante
- Detecta señales tempranas
- Cambia de dirección con calma
- No esperes a “ver qué pasa”
Después del paseo también cuenta
Observa cómo vuelve a casa: si tarda en relajarse, el paseo ha sido demasiado.
Una expectativa sana
Habrá días mejores y peores. Lo importante es que, poco a poco, haya más paseos “normales”.
Si quieres un sistema claro para el día a día
En PerroViajero® trabajamos el paseo como un proceso: estructura, emoción y realismo.
Paseos más tranquilos empiezan por decisiones pequeñas.
